Escrito por

Celia Vincent, Plant Physiologist and Water Solutions Expert at @Agrow.

Water Stewardship

Navegando el Estrés Hídrico: El Rol de la Resiliencia Hídrica

Hay una realidad y es que el mundo está atravesando una crítica situación de estrés hídrico. Esto ocurre cuando la demanda de agua supera la cantidad disponible o cuando la calidad del agua no cumple los estándares necesarios para satisfacer las necesidades humanas, agrícolas, industriales y ecológicas. A lo largo de la historia, se han desarrollado diversos índices para medir este fenómeno, considerando factores como la escasez y el acceso al agua. Sin embargo, la manera en que una región y su comunidad experimentan el estrés hídrico depende en gran medida de su capacidad de adaptación y recuperación ante eventos adversos como sequías, contaminación o sobreexplotación: en otras palabras, depende de su resiliencia hídrica.

 

Factores Claves de la Resiliencia Hídrica

 

La resiliencia hídrica se construye sobre múltiples factores, entre ellos:

  • Infraestructura hídrica: Presencia de embalses, sistemas de captación de agua de lluvia, plantas de desalinización y redes de distribución eficientes.
  • Gestión y gobernanza: Políticas de conservación, planificación sostenible y regulación del uso del agua.
  • Tecnología e innovación: Implementación de sistemas avanzados de riego, monitoreo de recursos hídricos y tecnologías de reciclaje de agua.
  • Conciencia y educación: Nivel de conocimiento de la población sobre la importancia del uso eficiente del agua y las prácticas sostenibles.
  • Diversificación de fuentes de agua: Dependencia de múltiples fuentes de abastecimiento (superficiales, subterráneas, desalinizadas).
  • Capacidad económica: Disponibilidad de recursos financieros para implementar soluciones tecnológicas e infraestructura.

 

Un mismo estrés hídrico, dos realidades.

 

Un mismo nivel de estrés hídrico puede generar realidades completamente distintas según el nivel de resiliencia de una región. Tomemos a Israel y a la Ciudad de México como casos opuestos.

 

Israel es un país con un nivel de estrés hídrico alto (3-4 Water Risk Index) que ha desarrollado una enorme resiliencia hídrica a través de la innovación tecnológica y la planificación estratégica para hacer frente a esta situación. Ha logrado transformando el agua de mar en agua potable a gran escala; actualmente, más de la mitad del agua potable del país proviene de plantas desalinizadoras, convirtiéndose así en uno de los grandes líderes en la tecnología de desalinización. Además, su fuerte inversión en ciencia y tecnología (5,56% de su PIB) ha impulsado el desarrollo de soluciones innovadoras para enfrentar el cambio climático y la escasez hídrica. Así es como se ha convertido en la cuna de una de las grandes tecnologías que revolucionaron el riego en la agricultura: el riego por goteo. 

 

En contraste, la Ciudad de México enfrenta también una crisis hídrica alta (3-4 Water Risk Index), pero con una resiliencia limitada. Su rápido crecimiento demográfico, la falta de planificación urbana y un clima seco han puesto a prueba su suministro de agua. La capital mexicana depende en gran medida del Sistema Cutzamala, una de las redes de abastecimiento más grandes del mundo, que actualmente opera a solo 30% de su capacidad normal. Podemos encontrar una diferencia muy importante entre Israel y México considerando que el gasto en ciencia y tecnología del segundo ronda en 0,28 de su PBI. 

 

A diferencia de Israel, la Ciudad de México enfrenta obstáculos estructurales y financieros que limitan su capacidad para invertir en infraestructura y tecnología, lo que la hace más vulnerable a sequías y crisis hídricas.

 

             Fuente: Banco Mundial

Resiliencia Hídrica: Clave para la Sostenibilidad

 

La comparación entre Israel y la Ciudad de México ilustra que, la resiliencia hídrica es un factor crítico para garantizar la sostenibilidad de los recursos hídricos y la seguridad hídrica de la población.  Invertir en infraestructura, tecnología y gobernanza del agua no es una opción, sino una necesidad urgente para construir un futuro más seguro y equitativo.

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